Contexto

El municipio del Espinal se ubica en el inmenso valle del Tolima, en inmediaciones de la parte alta del río Magdalena. Antiguo asiento de la nación Pijao, nació como parroquia en 1790, según algunos registros, aunque la fecha de su fundación es ambigua; en la época republicana, fue capital de Cantón y del Departamento del Centro hasta 1880, cuando se trasladó la capital al Guamo.


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Ubicación estratégica



La estratégica posición como puerto siempre le dio preponderancia al Espinal, hoy centro urbano más importante del Departamento del Tolima después de Ibagué; también su ubicación privilegiada como vía de comunicación con Bogotá, ha sido determinante para su desarrollo.

A finales del S.XIX llegó el tren desde el puerto de Girardot, al Chicoral, hacia Ambalema y la Dorada; entonces el Espinal se convirtió en un punto de paso entre las estaciones de Tolima, Huila y Caquetá. Las vías ferroviarias trajeron las bonanzas del tabaco, el algodón y el café, el Espinal y la región vivieron una época dorada, amenizada por las fiestas de San Pedro que empezaron a realizarse desde 1881. Para comienzos del S.XX, estos festejos convocaban a los vecinos de otros municipios, intelectuales y músicos reconocidos, como el maestro Alberto Castilla Buenaventura, fundador en 1906, del Conservatorio de Música de Ibagué, y compositor del Bunde Tolimense.

Folclor local y tradición





En los aires de las fiestas de San Juan y de San Pedro, surgieron entre otras figuras, la famosa banda La Divina; el emblemático bambuco del autor fresnense Milciades Garavito, San Pedro en el Espinal. Y más adelante, el dueto Silva y Villalba, exponente de la música andina colombiana, muy reconocido internacionalmente; muchos son los ejemplos representativos de la música y del folclor local y regional. El Espinal brilla con luz propia en el paraninfo nacional, su aporte es fundamental para el desarrollo cultural del país, simbolizado con el Monumento a la Tambora, obra escultórica realizada por el maestro Augusto Cervera Castañeda con ayuda de su hermano, el Ingeniero Adán Cervera Castañeda, en 1990.

Además de las festividades tradicionales que se celebran entre los meses de Junio y Julio, en el Espinal tiene lugar eventos que celebran la música andina colombiana como riqueza patrimonial, como el Festival del Bunde y el Encuentro Departamental de Intérpretes de la Tambora Augusto Cervera Castañeda.

Economía local





La naturaleza es generosa con esta tierra ardiente en la que proliferan los cámbulos, el matarratón, los higuerones, el algarrobo, las ceibas, vegetación que se mezcla con extensos cultivos de arroz, sorgo, maíz, algodón y con la práctica de la ganadería, principales actividades de la economía local.

Mitología



La ruralidad está siempre presente en el Espinal, también las tradiciones culturales, a través de sus mitos y leyendas tan arraigados como uno de los rasgos más auténticos de esta cultura, donde la Madremonte, el Mohán, la Patasola, la Candileja, han enraizado un lugar en la imaginería popular y por ende en la ciudad, donde se encuentra el Parque Mitológico, que ha sido creado para ver sus representaciones.

El Magdalena





El paso del río grande de la Magdalena por las playas del Espinal entrega uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: la ceremonia de apareamiento de una de las especies nativas de la zona en el sector de la Caimanera, donde acuden familias de caimanes que le dan nombre al puerto.

Gastronomía





El recorrido al Espinal no puede ignorar la gastronomía mundialmente conocida, representativa del Departamento del Tolima: se destacan la lechona, los tamales, los insulsos, las achiras, los panderos o polvorosas, el queso envuelto en hoja con arequipe, son delicias que se exportan y hacen parte de la hospitalidad con que la gente amable y sencilla del Espinal expresa lo mejor de su cultura.

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