Augusto Cervera, artesano de canciones

Augusto Cervera

Primeros años

Augusto Cervera Castañeda (1951 - ) es originario del municipio de Purificación (Tolima); su padre fue Gustavo Cervera Ternera, oriundo de Venadillo y su madre, Aquilea Castañeda Tafur, de origen purificense. Nació en cuna de labriegos, siendo el mayor de ocho hermanos. A los cinco años, buscando mayor estabilidad y mejores condiciones de vida, su familia lo llevó a vivir a Espinal, patria chica que en una de sus canciones denominó el “cancionero de Colombia”. Allí ha transcurrido la mayor parte de su vida y donde ha evolucionado su inspiración creativa, a partir de su conexión con el entorno cultural, con el paisaje, las costumbres, personajes y vivencias que marcan su sentido estético y creativo.

Se forjó en un entorno familiar rico en cultura y tradiciones; desde muy niño cultivó el oído musical oyendo al padre tocar el tiple y a la madre cantar. Cuenta el maestro que, de tarde en tarde, después de sus labores ordinarias, don Gustavo sacaba su tiple al balcón y con su esposa, doña Aquilea, interpretaban a dueto bellas melodías enraizadas en la memoria campesina de aquella época, valses, bambucos, pasillos y danzas que formaron la estética y el sentido musical del joven Augusto.

Desde temprana edad se formó en diversos saberes; acompañó a su padre por extensas correrías como asistente de topógrafo, donde aprendió de geografía; también cultivó el arte de la escultura, inicialmente con madera y luego creando grandes instalaciones a base de viga de hierro y concreto; también aprendió el arte de construir instrumentos típicos con materiales vegetales, a partir de la experimentación propia.

Augusto Cervera boxeador

Boxeo v.s. Tiple

Ya en la juventud se inclinó por el deporte, logrando un lugar destacado en la liga Tolima de boxeo; pero pronto este espíritu competitivo lo llevaría por caminos diferentes, al tiempo que comenzaba a surrunguear el tiple, imitando el estilo realengo de su papá.

Como la mayoría de las cosas en su vida, aprendió a tocar el tiple como autodidacta, observando y emulando los chasquidos en la mano derecha y ensayando cambios armónicos con la mano izquierda, para acompañar una canción.

Cuenta el maestro que, siendo entrenador de boxeo, se animó a participar en un concurso de duetos de música andina colombiana organizado por la alcaldía de Espinal, en conjunto con su amigo de toda la vida Daniel González Guerrero, y ganó.

El mundo de los duetos

Este hecho marcó el inicio de la carrera artística del dueto Augusto y Daniel (Cervera en el tiple y voz segunda, Daniel en la guitarra y voz primera), llegando a compartir tarima en diferentes oportunidades con duetos como Silva y Villalba o Garzón y Collazos.

Dueto

Más adelante conformó con el músico Edgar Rojas, el dueto Rojas y Cervera, con quien experimentó algunos años de actividad artística participando en tarimas a nivel regional y nacional. A comienzos de los ochenta, junto con Jairo Alfonso Acosta Murcia, conformó el dueto Acosta y Cervera, con quien actuó en los más variados escenarios, incluyendo el programa de televisión Embajadores de la música colombiana, de gran audiencia nacional, dirigido y presentado por Jorge Barón.

Augusto Cervera duetos

Con el dueto Acosta y Cervera circuló por los principales encuentros y festivales de la región andina, como el Festival "Hato Viejo Cotrafa" en Bello; Festival nacional del pasillo en Aguadas; Concurso de duetos “Hermanos Moncada” en Armenia; concurso nacional del bambuco “Luis Carlos González” en Pereira; Festival folclórico colombiano en Ibagué; festival de música andina colombiana “Mono Núñez” en Ginebra; el festival folclórico en Neiva, entre otros. Al cumplir los dieciséis años de vida artística, el dueto se disolvió dada la necesidad de un respiro diferente en la vida de cada integrante.

Cervera duetos

Posteriormente, fundó una nueva etapa en su vida artística con la creación del grupo La Fe, conformado por la familia Cervera, con el propósito de crear “un fortín cultural” en su municipio.

Monumento a la tambora

La vocación musical de Cervera se ha visto complementada con actividades alternas, como la construcción de instrumentos y la realización de proyectos escultóricos, siendo el más notable de ellos la instalación del monumento a la Tambora de Espinal, iniciativa que le surgió después de ver en un sueño, a su fallecido padre, dibujar la pieza con absoluta precisión con una varita sobre un suelo polvoriento, como cuando dibujaba planos de topógrafo.

Esta imagen lo alentó a materializar esta obra, para honrar a su viejo, a quien años atrás le había prometido “hacer algo grande con estas manos”.

Monumento tambora

Composición musical

La primera obra musical de Augusto Cervera se tituló Caña sin nombre y la compuso a los dieciocho años de edad (1969). Desde muy joven mostró su interés por el género Caña, distintivo del Autor mayor del Tolima, Cantalicio Rojas, a quien no conoció personalmente, pero admiró en la distancia.

Sin embargo, la creación más profusa del autor gira alrededor de bambucos y sanjuaneros (ochenta y ocho piezas). También ha compuesto danzas, guabinas, rajaleñas, valses, bundes, pasillos y en menor escala, algunas piezas del género tropical, baladas, bolero y son.

Augusto Cervera autor

Un autor prolífico

En el levantamiento del inventario musical de Cervera, se identificaron ciento noventa y ocho títulos de su autoría, creados en una línea de tiempo entre 1967 y 2018; para un total de cincuenta y un años de creación musical sin interrupciones.

La vena musical se forjó en la práctica, en el ver, oír y sentir desde la experiencia cotidiana. Sin duda lo marcó su padre, un “tiplero de los buenos”, que enseñó a tocar el instrumento a varios músicos de su tiempo, incluyendo a Rodrigo Silva, del dueto Silva y Villalba. Augusto se formó en este ambiente familiar y en continuo diálogo con su entorno cultural y no fue precisamente en la academia donde pudo conocer su arte, sino más bien en la “universidad de la vida”.

La música de Cervera está construida con originalidad, son estructuras melódicas sencillas y poco predecibles, tejidas sobre células ritmo armónicas de variada textura que, sin romper del todo los esquemas tradicionales, ofrecen nuevas posibilidades para innovar y explorar diferentes sonoridades.

En su expresión se refleja la alegría propia de la música tradicional tolimense; con maestría y grata sencillez dibuja paisajes, situaciones, valores culturales que denotan identidad, sentido de pertenencia y el “amor por la tierra y su humanidad” como lo expresa el maestro con sus propias palabras.

figuras de Augusto Cervera

← Anterior 🏠 Inicio Siguiente →